Madrid
es la ciudad que en enero de 1970 me vio nacer y también la ciudad en la
que he crecido, me he formado y a la que me por muchas razones debo
expresar mi gratitud.
Tras los estudios
primarios y secundarios obtuve la titulación universitaria en Ciencias
Económicas y Empresariales. También el título de aviación civil de
piloto privado, enfocado tanto a la búsqueda de una posible salida
profesional como a satisfacer mi afición. También cursé un master en
prevención de riesgos laborales.
En lo laboral
llevo a cabo tareas de asesoramiento técnico y comercial como empresario
autónomo.
En cuanto a la
música siempre he albergado afición y devoción tanto a nivel de su
disfrute, escuchándola, como interpretando creaciones propias o de
otros.
De pequeño solía
trastear con la guitarra y asistí a algunas clases pero al igual
que muchos niños de entonces me sentí hipnotizado por el mítico y
pionero miniteclado Casiotone y sus simples pero
impactantes sonidos y ritmos enlatados para la época.
Simplemente de
oído, trataba de tocar melodías y punteos que sonaban por aquel
entonces: ”The model” (Kraftwerk), “Magnetic fields” (Jean Michel
Jarre), “Just can´t get enough” (Depeche Mode), “Enola Gay” (OMD)...
Digamos que por
esa razón y con el tiempo comencé a acumular los elementos necesarios
para hacer música: otro teclado Casio (algo más completo que su
predecesor), una mesa de mezclas (bastante simple pero que cumplía su
papel), una caja de ritmos, una caja de efectos de reverberación y eco
también muy básica y luego el gran salto: un sintetizador Yamaha
con el que comencé a manipular, alterar y mezclar sonidos.
Deseaba que
llegara el momento de poder sentarme frente a él y accionar la tecla ON
para disfrutar tanto inventando melodías como creando extraños sonidos y
en esa línea de manipulación de sonidos llegó a mis manos un
sampler Emax con el que definitivamente se consolidó mi apego
por el mundo de la creación musical.
Poder manipular a
mi antojo voces y sonidos de instrumentos tradicionales era algo que no
esperaba tener a mi alcance musical pero así fue.
Con el tiempo
adquirí un módulo de mezclas digital y de este modo empecé
a armar piezas que supongo se podrían denominar “canciones”.
Como mucha gente
que comparte la misma afición que yo siempre trataba de versionar
creaciones musicales ajenas aunque sin perder de vista las mías
propias, siempre de manera autodidacta.
Las influencias
musicales que se reflejaban en dichas versiones que interpretaba o en
las creaciones propias han sido
variadas.
Mis antiguos
walkman y giradiscos que ahora descansan en rincones de la memoria y del
trastero no paraban casi nunca
con los ya mencionados Kraftwerk, Jean Michel Jarre, Depeche Mode,
Orchestral Manoeuvres in the Dark y también
Erasure, Soft
Cell, New Order, A-ha, Mike Oldfield, Chris Isaak, Brian Adams, Madonna,
U2, Roxette.....
De la música
nacional también he disfrutado con Héroes del silencio, La Unión,
Los Secretos, Duncan Dhu y en solitario Mikel Erentxun, Azul y Negro,
Aviador Dro, Tino Casal, Mecano, OBK....
La lista podría
ser muy muy larga.
Por otro lado y
ni muy de lejos pudiendo considerarme un entendido en música clásica si
puedo decir que han existido piezas (que suelen ser del gusto de casi
todos y que en general imponen gran respeto) que han influido en mi a
la hora de componer : ”Miserere mei , Deus” , de Allegri ;
“Nocturno Nº 2” de Chopin,; o “Claro de luna” y “Fur Elise” de
Beethoven (pieza que por cierto originariamente se iba a llamar
“Fur Therese” pero un fallo en la transcripción debido a lo dificultoso
que era leer la letra de su creador hizo que el título de la partitura
quedara como hoy la conocemos).
También me llega
la música de las bandas sonoras que recrean en general un sonido
clásico.
Autores como
Hans Zimmer (Gladiator; Rainman; El rey
leon; El último samurai, etc); John Williams (Tiburón; Star Wars;
La lista de Schindler, Encuentros en la tercera fase, ET, Siete años en
el Tibet); Vangelis con Blade Runner, etc.
En cuanto a la
ópera tampoco puedo decir que sea un experto pero he podido
comprobar en persona cómo la voz en directo de una soprano puede cambiar
muchos esquemas e ideas preconcebidas que se tienen acerca de este
género.
En este sentido
los trabajos de la soprano Sarah Brightman tanto con sus
modernas adaptaciones de clásicos como con sus temas propios en la
línea Chill Out que se incluyen en sus álbumes me resultan
muy interesantes.
Ciertos trabajos
musicales que mezclan elementos étnicos con otros más modernos también
son de mi gusto.
Debo decir que
musicalmente hubo un giro dentro de mí la primera ocasión que escuché
una creación llamada “Enchantment” de los compositores Chris
Spheeris y Paul Voudouris un día que me encontraba en un comercio en el que entre
otras cosas se vendían discos de música New Age. Pregunté
a la persona que regentaba la tienda si lo que se estaba escuchando lo
tenían a la venta y así era.Tras adquirir ese compact la única palabra
que podría dirigir a los dos músicos citados si les conociera personalmente
sería
“Gracias”.
Para ir
finalizando en cuanto a los gustos e influencias musicales diré que
siempre existen (y existirán) temas o líneas musicales que pueden
gustarme a pesar de que sus creadores comercialmente no hayan resultado
de relieve. Hay personas que habitualmente me preguntan por la música
que estoy escuchando y al decir el nombre del autor o autores suele
resultarles desconocido.
Hoy en día, en
los comercios de música es posible escuchar previamente con auriculares
los LPs que hay a la venta en caso de no conocerse su autor. Cuando este
sistema todavía no se encontraba extendido yo solía realizar de vez en
cuando un “juego” que consistía en guiarme por mi instinto y comprar un
disco si me gustaba el diseño de la portada o si bien percibía que el
disco podría gustarme, y no deja de ser curioso que no sólo acertaba a
menudo sino que daba con algunos temas con los que he disfrutado
bastante, siempre tratándose de autores que me resultaban desconocidos.
Por eso también
considero que la música puede ser percibida por otros sentidos.
Por ejemplo los
libros de Paulo Coelho han hecho que detuviera mi
pensamiento en determinados momentos de mi vida y que eso al tiempo
sirviera para sentarme delante del sintetizador y comenzar alguna
composición.
También
determinados trabajos fotográficos como los de Gregory Colbert.
Y para finalizar
diré que gracias a la tecnología digital ha sido posible que plasmara
composiciones musicales que se gestaron en una época en la que no podía
culminarlas debido a las limitaciones técnicas que tenía. Hoy en día
esas limitaciones no existen y yo he podido llevar a cabo el
sueño
de publicar mi trabajo.
Así que sólo puedo
sentirme agradecido.